The City is Ours

Carnival in Buenos Aires

Photographs by Kevin Carrel Footer

español

Ahora es Nuestra la Ciudad

Todas las causas en las que creo son causas perdidas. Lo digo con cierto orgullo, porque ¿cuál sería la virtud de defender las causas que seguramente triunfarán? El mundo se está moviendo muy rápido últimamente como para prestarle mucha atención a las cosas que me importan: la sabiduría oculta del tango, el erotismo de la honestidad, el poder de cambiar el mundo al decir “Por favor” y “Gracias”.

O el carnaval en Buenos Aires.

Es raro, pero podrías pasar toda tu vida en esta ciudad y no tener idea de lo que sucede en las celebraciones barriales que ocurren cada mes de febrero. Al igual que en el mundo del tango, aquellos que participan, viven para él; pero los que están afuera sólo sospechan su existencia. Para algunos, el carnaval es unicamente una excusa para escapar de la ciudad por cuatro días – o es la molestia de andar esquivando las barricadas de las calles cerradas por los corsos.

Pero para aquellos que amamos a Buenos Aires en todas sus expresiones, el carnaval es simplemente otra razón para adorarla. Con sus trasnoches y su sensualidad relajada, puede ser el lugar más sexy del planeta. Aquí el carnaval atesora un perfume de familia y barrio viejo. No se trata de ropa escasa y plumas, sino de luchas con espuma, el orgullo de saber muy bien de dónde viene uno (capaz de precisar casas, esquinas y adoquines) y el romance adolescente en las noches de verano. Es un regreso a la inocencia y a la alegría.

Y los festejos se encienden cada año, con el baile, la música y los tambores de las murgas.

Durante los últimos dos años, he estado siguiendo con mi cámara a Los Movedizos de Villa Crespo. Uno de sus lemas preferidos, a menudo bordado en sus trajes hechos a mano, es “Ahora es Nuestra la Ciudad”.

En Carnaval, las murgas emergen de las sombras en sus trajes de colores brillantes. Con ellas, una alegría extática brota a través del asfalto; se adueña de la ciudad y de mi corazón.

Pueden ser apenas unas pocas noches al año, pero esta noche la ciudad es nuestra.

english

The City is Ours

All the causes I believe in are of the lost variety. I say this with some pride, for what would be the virtue of defending causes that are certain to triumph? The world is moving too fast of late to pay much attention to the things that matter to me: the hidden wisdom of tango, the sexiness of honesty, the world-changing power of saying “Please” and “Thank you.”

Or carnival in Buenos Aires. It’s funny but you could spend your entire life in this city and have no sense of what goes on in the neighborhood celebrations that happen each February. Like tango, those who are part of it, live for it; but those who are outside may know it only by rumor. For some, carnival is just a four-day excuse to escape the city or it is the hassle of skirting the barricades of closed streets on weekend nights.

But for those of us who love Buenos Aires in all her manifestations, carnival is just another reason to adore her. With her late hours and easy-going morals, Buenos Aires can be the sexiest place on the planet. However, carnival here resonates to the city’s other frequency, the one where family and the old neighborhood are everything. Carnival here is not about scanty clothes but rather about water fights and neighborhood pride and adolescent romance on summer nights. It is a return to innocence and to joy. Each year the celebration is ignited by the dance and music and drumming of the murga troupes.

For the past two years, I have been following with my camera Los Movedizos de Villa Crespo, a murga troupe from the Villa Crespo neighborhood of Buenos Aires. One of their slogans, often embroidered on their hand-made outfits, is “Ahora es Nuestra la Ciudad.” (“Now the City is Ours.”)

For a few nights every year, the murgas emerge from all corners of this city in their brightly-colored outfits to take to the streets. With them an ecstatic joy comes bubbling up through the asphalt and overtakes the city and my heart.

It may be for only a few nights a year, but tonight the city is ours.